mayo 2016

Inefables muestras de amor del Sagrado Corazón de Jesús

De sus latidos brota los mas sublimes e inefables sentimientos de amor por cada uno de nosotros. Conozcamos un poco este bello mensaje de amor para que así podamos corresponderle como merece tanta bondad

Comentario al Evangelio – Solemnidad de la Santísima Trinidad

Al constatar la insuficiencia del entendimiento humano frente a los misterios más grandes de nuestra Fe, debemos rendir tributo de amor y gratitud a Dios Uno y Trino, quien nos ofrece una dádiva infinitamente superior a nuestra naturaleza y méritos.

El Cetro de la Misericordia

Del cetro que María recibió de su divino Hijo siempre emanará la fuerza necesaria para enfrentar cualquier adversidad, porque más que Reina y Señora es Madre de extrema ternura para cada uno de nosotros. Hubo una vez que el pueblo judío, según lo narran las Sagradas Escrituras, recibió la amenaza de ser exterminado por el rey Asuero. En ese momento crucial de su historia entró en escena la reina Ester para interceder por los suyos ante el monarca y obtenerles la salvación (cf. Est 3–7). Recordemos cómo ocurrió esto. MariaAuxiliadora “María Auxiliadora” Iglesia de San Clemente, Toronto (Canadá). De acuerdo con las leyes de aquella época, estaba prohibido acceder al atrio interior del palacio real sin haber sido convocado. El que osara entrar por iniciativa propia sería condenado inmediatamente a la pena capital, salvo que el soberano levantara su cetro de oro apuntando hacia el intruso, en señal de consentimiento, perdonándole la vida. Hacía un mes que Ester no había sido llamada a la presencia de Asuero, cuando Mardoqueo la alertó sobre la trama del infame Amán. Confiando, no obstante, en el Dios verdadero y en las oraciones de los suyos, la reina se dirigió a los aposentos reales. El anhelo por conseguir la salvación de su pueblo vencía en su espíritu el miedo a la muerte. Al verla, el monarca se alegró y le extendió el temido bastón de mando, cuya punta se apresuró ella a tocar en señal de sumisión. “¿Qué sucede, reina Ester? —le preguntó el soberano— ¿Qué deseas? Aunque sea la mitad de mi reino, te lo concederé” (Est 5, 3). La amenaza había sido vencida. Esta admirable escena de la Historia Sagrada prefigura una realidad más elevada y conmovedora para nosotros, los cristianos. Habiendo sido expulsado del Paraíso y convertido en enemigo de Dios a causa del pecado, el hombre del Antiguo Testamento estaba subyugado al dominio del demonio, mucho más cruel y tiránico que el de Asuero o Amán. ¿Qué podría hacer para entrar de nuevo en el Palacio Celestial y recuperar los favores del Creador? ¿Quién osaría comparecer ante el Rey de Justicia para interceder por la humanidad que se había rebelado contra su bondadosísimo Dios y Señor? “No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios” (Lc 1, 30). Las sencillas palabras del ángel Gabriel permiten vislumbrar el inefable amor del Altísimo por una criatura, la más santa y noble entre todas. Desde el momento de su Inmaculada Concepción, Dios la había inundado de gracias y favores. Y bastó que, por así decirlo, tocase la punta del divino cetro omnipotente, abo gando por la venida del Salvador, para que fuese atendida inmediatamente. La fulgurante virtud de la doncella de Nazaret conquistó de tal modo la benevolencia del Creador que Él decidió tomarla por Esposa inmaculada y hacerla su Madre virginalísima. Y depositando en sus albísimas manos el cetro que simboliza el dominio sobre todos los hombres, la convirtió en Reina de Misericordia. Por la omnipotencia suplicante que Dios le concedió, nada le puede ser negado a tan bondadosa Soberana. “Como una nueva Ester, la Santísima Virgen ha encontrado gracia ante el Señor para todos los hombres y ha obtenido la mitad de su divino imperio. Ella tiene el cetro de la misericordia, mientras su Hijo sigue siendo Rey de justicia. Sí, María es la embajadora de la misericordia divina; éste es su ministerio. Al igual que en los Estados donde los que han de tratar cuestiones de finanzas, de marina o de agricultura se dirigen a los respectivos ministros, de la misma manera a la Madre de Dios deben acudir los que tienen necesidad de misericordia”.1 No nos cansemos nunca, por lo tanto, de recurrir a Ella en los momentos de dificultad y aflicción. Del cetro que le fue entregado por su divino Hijo siempre emanará la fuerza necesaria para enfrentar cualquier adversidad de la vida, porque más que Reina y Señora es Madre extremosa para cada uno de nosotros. “Sobre todo en los momentos de sufrimiento y de tentación, siempre podremos contar con este factor de paz fundamental: la Santísima Virgen está conmigo, aunque yo no esté con Ella. No me abandonará nunca y me ayudará en todas las circunstancias. Vendrá al encuentro con la exuberancia de su misericordia, concediéndome más de lo que le pido y más de lo que le retribuyo, dejándome pasmo y desconcertado ante todo lo que hace por mí”.2 1 TISSOT, Joseph. A arte de aproveitar as próprias faltas . 3ª ed. São Paulo: Quadrante, 2003, pp. 117-118. 2 CORRÊA DE OLIVEIRA, Plinio. Conferencia . São Paulo, 16 de junio de 1972.

Comentario al Evangelio – Solemnidad de Corpus Christi

Al crear al hombre con la necesidad de alimentarse, Dios quiso que el sustento de la vida natural dependiese de la nutrición. Esta realidad es una imagen de la vida de la gracia, cuya base también es un alimento celestial: la Eucaristía.

Comentario al Evangelio – Solemnidad de Pentecostés

“Formamos un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu” (1 Cor 12, 13). ¿Quién es el Espíritu Santo, cómo fueron las circunstancias y las principales gracias concedidas a María y a los discípulos con motivo de Pentecostés? Esas son las enseñanzas que la Liturgia pone a nuestra disposición en la fiesta de hoy, para que comprendamos dónde se encuentra la verdadera paz.

¡Por fin mi Inmaculado Corazón triunfará!

Nos encontramos ya dentro del año que prepara el centenario de las apariciones de la Santísima Virgen en Fátima, Portugal. Como una forma de entender mejor esta fecha, leamos las palabras de Mons. Juan Clá Dias a respecto de la devoción al Inmaculado Corazón publicadas en el libro “Fátima, Mi Inmaculado Corazón Triunfará”.

Comentario al Evangelio –La Ascensión del Señor

A veces, la perforación producida por una aguja es más dañina que el golpe de un martillo, sobre todo cuando alcanza puntos vitales. Esta comparación tal vez gane en consistencia y expresividad si se la revierte al campo de la polémica doctrinal, como se verificó en la refutación de san Bernardo al judío que, en lo alto del Calvario, desafió a Cristo em su agonía: “Que el Cristo baje ahora de la cruz” (cf. Mt 27,42; Mc 15,32).

La Virgen de Lujan

El pueblo argentino, como todos los pueblos cristianos, sabe que el culto a la Madre de Dios, por ella misma profetizado, cuando anunció: Me felicitarán todas las generaciones, es un elemento fundamental en la vida cristiana.

Cruz nuestra única esperanza

El culto ocho veces secular a la Santísima y Vera Cruz de Caravaca nos recuerda que el Sagrado Madero no es un símbolo de muerte y de derrota, sino el anuncio de salvación y camino seguro para llegar a la gloria celestial.

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