La Iglesia, origen de las Universidades

Es el fundamento cristiano, por su creencia en un Dios creador, el que posibilitó saber que la vía de la experiencia –elemento esencial del método científico-, es la que nos permite conocer la naturaleza del universo. Así, confiamos en que seremos capaces de alcanzar a conocerlo dado que, al proceder del Logos-, se trata de un universo racional, predecible e inteligible. Por eso, únicamente a partir de esa concepción puede experimentar la ciencia el nacimiento viable al que sigue un crecimiento sostenido.

Pero esa concepción necesitaba de un instrumento adecuado que procurase su conversión en materia tangible y aprehensible por el intelecto. Ese instrumento fue la Universidad. Fenómeno enteramente nuevo en la Historia de Europa, ni en Grecia ni en Roma había existido nada similar. «La Iglesia desarrolló el sistema universitario porque era la única institución en Europa que mostraba un interés riguroso por la conservación y el cultivo del conocimiento», dice Lowrie Daly en The Medieval University. Mas a ese impulso inicial se sumó el apoyo moral y económico del Papado, que se plasmaba en la concesión de la correspondiente «Cédula Pontificia» para dar origen a una nueva Universidad.

El Papa Benedicto XVI fue entorpecido hace poco en la Universidad de La Sapiencia de Roma, cuando con motivo del comienzo del año académico, fue invitado a hablar por su rector, como cada año se hace con intelectuales y científicos. Pero varios de los asistentes intentaron boicotear el acto impidiéndole expresarse, ignorantes (lo cual dice mucho de los universitarios de hoy) de que esa Universidad fue fundada por el Papa Bonifacio VIII mediante la bula In Supremae Praeminentia Dignitatis el 20 de Abril de 1303. Con ella se fundaba el entonces llamado Studium Urbis, la primera Universidad de Roma y el primer centro universitario abierto, no sólo al clero, sino también a todos los ciudadanos, libre y público.

Ninguna otra institución hizo más por difundir el conocimiento, dentro y fuera de las universidades que la Iglesia Católica. Las facultades que hoy conocemos, con sus métodos, programas, exámenes y títulos proceden exactamente de la Edad Media y de la importancia que la Iglesia daba al método de razonamiento escolástico tanto para la correcta argumentación, en el curso de la defensa persuasiva de cada aspecto del problema, como a la búsqueda de una solución racional a los conflictos.

Como afirma Woods, «La creación de Universidades, el compromiso con la razón y la argumentación racional, y el espíritu de investigación que caracterizaban la vida real en la Edad Media fueron un regalo del Medievo latino al mundo moderno; un regalo de la civilización en cuyo
centro se hallaba la Iglesia Católica.»

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